Por Tyleen Mc Donald – Innovación y Turismo
Hay muchas maneras de vivir un Gran Premio de Fórmula 1. Puedes estar dentro del circuito, siguiendo cada sesión desde una tribuna, puedes verlo desde una terraza con amigos o incluso puedes no tener demasiado interés en la carrera y simplemente dejarte llevar por el ambiente. Pero pocas ciudades consiguen que un Grand Prix se sienta tan presente en sus calles como Zandvoort.
Esta semana, la localidad costera neerlandesa está prácticamente tomada por la Fórmula 1. Y si algo queda claro al caminar por sus calles es que aquí no hace falta tener una entrada para formar parte del espectáculo.
El último FORMULA 1 HEINEKEN DUTCH GRAND PRIX se celebra del 21 al 23 de agosto, pero la transformación de Zandvoort comenzó mucho antes. Durante agosto, el pueblo ha ido entrando progresivamente en modo carrera con actividades, instalaciones, exposiciones, simuladores, karting, puntos para fotografías y diferentes eventos repartidos por la localidad.
Ahora, con la llegada del fin de semana de carrera, la intensidad aumenta.Y hay una razón adicional para que este año se sienta diferente: es la última vez que la Fórmula 1 llegará a Zandvoort.
Una ciudad entera dentro del Gran Premio
El Zandvoort Racefestival es probablemente la mejor demostración de que el Dutch GP no termina en las puertas del circuito.
En pleno centro, el Gasthuisplein se ha convertido en uno de los puntos principales de encuentro. Del viernes al domingo, los aficionados pueden ver la Fórmula 1 en directo y de manera gratuita en una pantalla gigante, rodeados de DJs, música en vivo, comida y una atmósfera de festival.
El Racefestival también ha llevado actividades a diferentes puntos de la ciudad. Hay una noria en Badhuisplein, dos pistas de karting eléctricas —una destinada a niños de hasta 12 años y otra para mayores, simuladores de carreras, selfies spots, exposiciones y diferentes actividades relacionadas con el automovilismo.
Incluso antes del gran fin de semana, el programa ya había incluido propuestas tan poco convencionales como una Drag Race Bingo, una tarde de deportes urbanos, una noche de cine al aire libre y actividades para niños.
Es una mezcla bastante particular: Fórmula 1, cultura local, entretenimiento familiar y vida de pueblo, todo ocurriendo al mismo tiempo. Quizás ahí está precisamente la gracia.
No necesitas ser fan de la Fórmula 1
Una de las cosas más interesantes de estar en Zandvoort durante estos días es que la frontera entre el aficionado y el visitante prácticamente desaparece.
Puedes llegar por Max Verstappen y pasar el día hablando de neumáticos y estrategia. Puedes venir por la música. Puedes estar aquí porque quieres experimentar el ambiente del último Dutch GP. O simplemente puedes estar disfrutando de unos días en la costa y terminar viendo una sesión de Fórmula 1 en una pantalla gigante en el centro. Todo vale.
Porque Zandvoort también tiene mucho que ofrecer cuando no estás pensando en coches. La localidad combina su circuito con una extensa playa, más de 30 beach pavilions, dunas, naturaleza y pequeñas calles que se llenan de visitantes durante el verano. La propia oficina de turismo invita a descubrir el destino más allá del circuito y aprovechar precisamente esa combinación de playa, naturaleza y ambiente urbano.
Eso hace que la experiencia sea muy diferente a la de otros Grandes Premios. Aquí puedes pasar de estar viendo una carrera a estar en la playa en cuestión de minutos.
Y cuando cae la tarde, empieza otra carrera
El programa cultural no termina cuando los coches salen de pista.
Durante el fin de semana, el centro seguirá funcionando como un gran punto de encuentro. El Gasthuisplein tendrá música y retransmisiones, mientras que la Haltestraat acogerá diferentes actividades y fiestas dentro del Racefestival. El domingo, por ejemplo, la Heineken Pit Party contará con una actuación en directo de Justen de Wildt, con entrada gratuita.
Es precisamente esta programación paralela la que hace que el Dutch GP tenga una energía diferente. No existe una única zona donde ocurre todo. La celebración está distribuida por la ciudad y obliga a los visitantes a moverse, descubrir espacios y convertirse, aunque sea por unas horas, en parte de la vida local.
Y después está Martin Garrix
Por supuesto, el gran momento musical de este último Dutch GP llegará en el circuito.
Martin Garrix será el encargado del cierre oficial del evento el domingo, poniendo el punto final a la última edición del Gran Premio en Zandvoort. La organización ha presentado su actuación como el cierre de un capítulo histórico para el evento.
Y la elección tiene bastante sentido.
Durante cinco años, Zandvoort consiguió construir una identidad que mezclaba Fórmula 1, música y cultura neerlandesa. Para despedirse, no podía faltar uno de los artistas neerlandeses más reconocidos internacionalmente.
Después de la última bandera a cuadros, la historia continuará durante unas horas con música.
Los motores se apagarán.
Pero la fiesta no.
Una despedida que se siente en todas partes
La escala de lo que está ocurriendo también se nota en algo tan sencillo como la movilidad. Durante estos días, miles de aficionados llegan a Zandvoort en tren, bicicleta y transporte público, mientras la localidad implementa medidas especiales para gestionar el enorme flujo de visitantes.
Las carreteras de acceso, los cruces ferroviarios y diferentes zonas del centro tienen restricciones especiales durante el fin de semana precisamente por la cantidad de personas que se espera que lleguen a la localidad. El propio municipio ha recomendado priorizar la bicicleta, el tren o el autobús siempre que sea posible.
Y eso dice bastante.
Porque cuando un evento empieza a modificar la forma en que una ciudad se mueve, dónde se puede aparcar, qué calles se cierran y cómo se organiza el centro, ya no estamos hablando únicamente de una carrera.
Estamos hablando de un fenómeno.
El último Dutch GP tenía que sentirse así
Quizás esa sea la razón por la que esta última edición tiene una energía particular.
Desde el circuito hasta la playa, desde las tiendas hasta las plazas, desde las pistas de karting hasta las pantallas gigantes, Zandvoort está viviendo su última carrera como una celebración colectiva.
No importa demasiado si eres parte de la Orange Army desde hace años o si simplemente llegaste por curiosidad. Hay algo para todos: carreras, música, comida, playa, fiestas, actividades familiares, cultura local y, por supuesto, la posibilidad de decir que estuviste allí cuando la Fórmula 1 visitó Zandvoort por última vez.
Porque pocos países saben convertir un evento deportivo en una celebración nacional como lo hacen los neerlandeses.
Y quizá esa sea la mejor manera de despedir al Dutch GP. No con nostalgia. Con una fiesta.
Este fin de semana, Zandvoort no solo será el escenario de la última carrera de Fórmula 1 en Países Bajos.
Zandvoort será la fiesta.





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