Por Redacción Profesión Valor
El piloto costarricense Danny Formal, referente del automovilismo y el kartismo en Costa Rica, vivió este domingo uno de los episodios más dramáticos de su carrera. Durante la competencia de la categoría GTD del IMSA WeatherTech Championship, disputada en el Virginia International Raceway (VIR), su Lamborghini Huracán GT3 se incendió en plena pista.
Formal logró salir por sus propios medios del auto en llamas, con quemaduras en labios y mejillas, y fue atendido inmediatamente por el equipo médico del circuito.
El incidente ocurrió cuando el auto #45 de Paul Miller Racing comenzó a perder combustible, lo que derivó en un fuego repentino al frenar. Formal abrió la puerta, escapó corriendo mientras el vehículo quedaba envuelto en llamas y se arrodilló sobre el césped pidiendo asistencia.
El público respondió con aplausos de alivio cuando el piloto, con señas y hasta un beso a las gradas, confirmó que estaba consciente y fuera de peligro.
En sus redes sociales, el tico explicó con franqueza lo ocurrido:
“Todo lo que podía salir mal salió mal, pero todo lo que podía salir bien salió realmente bien. Estoy muy agradecido. Dios me acompañó en ese momento. Tengo algunas quemaduras en los labios y en las mejillas, pero estoy bien.”
También agradeció a los comisarios y bomberos de pista cuya rápida intervención evitó un accidente mayor.
Un referente que resiste
Danny Formal no es un desconocido en el paddock. Campeón en múltiples ocasiones de kartismo, ganador de las Tres Horas de Costa Rica en 2023 y figura en campeonatos como Lamborghini Super Trofeo e IMSA, el piloto se ha convertido en uno de los grandes embajadores del deporte motor costarricense.
El incidente de Virginia marca un punto crítico en su carrera, pero también refuerza su imagen de resistencia: un piloto que sabe levantarse incluso del fuego.
El accidente en Virginia quedará en la memoria de los fanáticos, no solo por el dramatismo de ver el auto arder, sino por la determinación y calma con la que Formal afrontó el momento. El Lamborghini terminó reducido a cenizas, pero el espíritu competitivo del piloto tico sigue intacto.
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