Por Tyleen Mc Donald
Innovación, Cultura y Tendencias
En una pista donde el viento sopla más fuerte que un rumor, Fernando Alonso asomó con fuerza tras los entrenamientos libres del GP de los Países Bajos. No solo dejó claro que Aston Martin vuelve a ser competitivo: encendió el domingo con una dosis de esperanza pura para los aficionados.
Zandvoort y la resurrección velada
En FP2, Alonso firmó el segundo mejor tiempo, a solo 87 milésimas del líder Lando Norris. Nada desorbitado si no fuera porque ese mismo día, McLaren dominó con dupla, y viene siendo la referencia de la temporada. Ahí, el español no solo apareció: se coló entre los favoritos y sacudió la calma del paddock.
Palabras que arman esperanza
Con cautela, pero con convicción, Alonso admitió sentirse «un poco más optimista que en otros viernes«, resonando como advertencia: “No creo que podamos pelear contra McLaren por la pole, pero tal vez esté al alcance Mercedes, Ferrari y Red Bull… intentaremos estar en ese grupo”.
Este es el Alonso que conocemos: siempre calculador, jamás se apresura… salvo cuando el auto responde.
El dato que pinta el cuadro
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En una pista técnica como Zandvoort, Aston Martin fue el único equipo fuera de McLaren en bajar de 1:11 en FP1, junto con Stroll, que también marcó tiempos competitivos antes de su accidente leve en FP2.
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El rendimiento del AMR25, similar al visto en Hungría, parece ahora replicable en otras pistas exigentes y cerradas.
No fue un viernes con resultados, fue una declaración de intenciones. Alonso no viene con nostalgias ni discursos grandilocuentes: viene afinando la puntería, mes a mes. Si nos fijamos bien, repite fórmula, las mejoras se traducen en ritmo, el ritmo en confianza, la confianza en optimismo renovado.
Zandvoort es solo un escalón fácil de entender: un trazado que exige precisión y da aire a los que ya saben lo que es sobrevivir en el asiento. Aston y Alonso ya demostraron que pueden brillar, y ahora… depende de ellos aguantar esa luz cuando cuente de verdad.
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