Por Karina McDonald / Foto Ferrari Media Centre
Del segundo puesto en la parrilla al fondo del pelotón y, de ahí, de regreso al podio. Lewis Hamilton vivió en Sepang una carrera de película: Ferrari se equivocó con los neumáticos en una pista que todavía estaba mojada, el británico perdió terreno en las primeras vueltas, pero se negó a dar la carrera por perdida y terminó rescatando un espectacular tercer lugar.
Fue una carrera de supervivencia desde antes de la largada. Una tormenta obligó a retrasar el inicio durante 40 minutos y, después de varias vueltas detrás del Safety Car, la carrera volvió a detenerse por un problema generalizado de software. Cuando finalmente se apagaron los semáforos, la pista había comenzado a secarse, pero todavía había suficiente agua para convertir la elección de neumáticos en una apuesta. Ferrari salió con Soft en los dos autos y la decisión salió cara.
Hamilton perdió posiciones rápidamente y pasó de estar en la primera fila a tener que remontar desde muy atrás. Pero el británico comenzó a recuperar terreno con una serie de adelantamientos que lo devolvieron primero a los puntos y después a la pelea por las posiciones de adelante.
La carrera entró en su fase decisiva con otro Safety Car. Hamilton aprovechó para montar neumáticos Soft nuevos y encaró las últimas vueltas desde el cuarto lugar. Con apenas tres giros para el final, apareció la oportunidad: en la vuelta 52 adelantó a Isack Hadjar y recuperó el tercer puesto y no lo soltó.
Hamilton cruzó la meta tercero, a 4,919 segundos del ganador, para conseguir su sexto podio de la temporada y convertir una carrera que parecía perdida en una de las grandes remontadas de Ferrari en el año.
“No nos rendimos a pesar de que una gran diferencia se había construido desde el principio. Paso a paso conseguimos volver a estar en la pelea y mantener la presión hasta la bandera”, explicó Hamilton después de la carrera.
El británico destacó además la reacción de Ferrari después del difícil comienzo: “Fue una carrera realmente exigente y no fue fácil de gestionar desde el inicio, pero el equipo hizo un trabajo fantástico manteniendo la calma y ejecutando bien después de una fase inicial complicada”.
El resultado resume perfectamente el Rollercoaster Day de Hamilton en Sepang: perdió terreno, cayó al fondo, remontó y terminó nuevamente en el podio. Y lo hizo después de una carrera en la que Ferrari tuvo que tomar decisiones bajo condiciones cambiantes y Hamilton tuvo que pelear prácticamente por cada posición. Del caos al podio. Del golpe inicial a la remontada. Hamilton no dejó escapar la carrera.





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