Por Tyleen Mc Donald – Innovación y Cultura
Durante cinco años, el Gran Premio de Países Bajos ha sido mucho más que una carrera. Se convirtió en una celebración de la identidad neerlandesa, la música, el deporte y una nueva forma de vivir la Fórmula 1. Ahora, mientras Zandvoort se prepara para despedirse del calendario, su última edición marca el cierre de una era que cambió para siempre la manera de experimentar un Grand Prix.
Hay Grandes Premios de Fórmula 1 que se ven y hay otros que se viven. El Gran Premio de Países Bajos pertenece claramente a la segunda categoría.
Cuando la Fórmula 1 regresó a Zandvoort en 2021 después de 36 años de ausencia, nadie podía saber exactamente en qué se convertiría este nuevo capítulo. El circuito ya formaba parte de la historia del automovilismo, pero el país había cambiado. Max Verstappen se había convertido en una de las mayores figuras del deporte, una nueva generación había descubierto la Fórmula 1 y la afición neerlandesa estaba preparada para algo mucho más grande que una carrera en casa.
Cinco años después, Zandvoort se prepara para recibir su último Gran Premio de Fórmula 1. Y quizás lo más interesante de su legado no esté en lo que ocurrió sobre el asfalto, sino en todo lo que ocurrió alrededor de él.
Una carrera que se convirtió en celebración nacional
Hay una manera muy sencilla de entender el fenómeno del Dutch GP: mirar el color de sus gradas.
Naranja.
Miles de aficionados llegando vestidos de naranja, banderas moviéndose por las tribunas, camisetas, gorras y merchandising y, en ocasiones, secciones completas del circuito convertidas en una enorme marea naranja. Así nació una de las imágenes más reconocibles de la Fórmula 1 moderna: la Orange Army.
Aunque los aficionados neerlandeses ya viajaban por Europa para apoyar a Verstappen, el regreso de la Fórmula 1 a Zandvoort en 2021 les dio algo que hasta entonces no tenían: un escenario propio. La Fórmula 1 ha reconocido cómo el ascenso de Verstappen transformó la relación del país con el deporte y ayudó a convertir el automovilismo en una auténtica pasión nacional.
El efecto fue inmediato. La primera edición después del regreso se agotó rápidamente y Verstappen ganó aquel Gran Premio inaugural frente a miles de aficionados vestidos de naranja. Desde entonces, Zandvoort dejó de ser simplemente la carrera de Max. Se convirtió en la carrera naranja y, poco a poco, en la carrera de todo un país.
Pero la verdadera transformación estaba ocurriendo fuera de la pista.
Cuando la Fórmula 1 dejó de ser solamente una carrera
La Fórmula 1 moderna tampoco se consume exclusivamente desde una grada. Se vive a través de la música, la moda, la gastronomía, las redes sociales, los creadores de contenido, la hospitality, las fiestas y todo aquello que sucede antes y después de que se apaguen las luces.
Zandvoort entendió esto especialmente bien. Desde su regreso, el Dutch GP ha construido deliberadamente una experiencia donde la competición es solo una parte del fin de semana. En 2025, el programa de entretenimiento incluyó artistas y DJs neerlandeses como Afrojack, Oliver Heldens, Snollebollekes, Yves Berendse y Kraantje Pappie, convirtiendo el circuito en algo que durante tres días se parecía tanto a un festival de verano como a un evento deportivo.
Y esa diferencia es importante. Zandvoort no se limitó a añadir entretenimiento a la Fórmula 1; hizo que el entretenimiento se convirtiera en parte de la identidad del Gran Premio.
En ese sentido, el Dutch GP representa bastante bien hacia dónde se ha movido la Fórmula 1 en los últimos años. El deporte ha entendido que el producto ya no es solamente lo que ocurre durante las 70 vueltas de una carrera. El producto es la experiencia completa: lo que el aficionado ve, escucha, comparte, fotografía y recuerda cuando vuelve a casa.
Zandvoort llevó esa idea a un terreno especialmente local.
La banda sonora de la Orange Army
En 2026, esa filosofía alcanza probablemente su máxima expresión. El viernes contará con Afrojack, Snelle, Flemming, Kraantje Pappie y Snollebollekes, mientras que el sábado estarán Yves Berendse, De Jeugd van Tegenwoordig, La Fuente y Acda & De Munnik. El domingo, para cerrar el último Dutch GP, llegará uno de los nombres neerlandeses con mayor reconocimiento internacional: Martin Garrix.
La elección resulta especialmente simbólica. Si sobre el asfalto Países Bajos tiene a Max Verstappen, sobre los escenarios tiene a Martin Garrix. Son dos nombres neerlandeses con audiencias globales y dos formas diferentes de representar al país.
Garrix será uno de los protagonistas de la celebración final del evento, conectando dos elementos que han conseguido convertirse en símbolos de la cultura neerlandesa contemporánea: la Fórmula 1 y la música electrónica. Y quizás no exista una mejor manera de cerrar esta etapa.
Porque la música nunca fue simplemente un añadido en Zandvoort. Se convirtió en parte de la personalidad del evento.
El espectáculo empieza antes de la carrera
Otro elemento que explica cómo evolucionó el Dutch GP es todo lo que sucede en los minutos previos a la carrera. El himno nacional, la Driver Parade, la música, los aficionados y, en 2025, una incorporación especialmente llamativa: el flyby de la Real Fuerza Aérea Neerlandesa antes del inicio del Gran Premio.
Según Jan Lammers, director deportivo del Dutch GP, se trataba de una petición que los aficionados llevaban años haciendo después de haber visto demostraciones similares en otros grandes eventos deportivos. El flyby terminó convirtiéndose en un momento cargado de orgullo nacional.
Es un detalle que dice mucho sobre lo que llegó a representar Zandvoort. Porque el evento ya no estaba simplemente presentando Fórmula 1; estaba presentando Países Bajos.
El himno, el naranja, la aviación militar sobre el circuito, los artistas nacionales, la gastronomía y la afición formaban parte del mismo relato. El Gran Premio se convirtió en un escaparate de la identidad neerlandesa.
Para 2026, sin embargo, el flyby de la Real Fuerza Aérea no aparece todavía como elemento oficialmente confirmado en el programa publicado, por lo que no debería darse por hecho para esta edición. Su presencia en 2025 sí forma parte de la historia del evento y ayuda a entender la dimensión cultural que el Dutch GP había adquirido.
Zandvoort convirtió el destino en parte del evento
Hay otra razón por la que el Dutch GP se siente diferente: su ubicación.
Zandvoort está entre el mar del Norte y las dunas, y esa geografía hace que el Gran Premio conecte naturalmente tres mundos: automovilismo, playa y ciudad. El circuito no existe aislado. El pueblo, sus restaurantes, hoteles, la playa y la zona metropolitana de Ámsterdam forman parte de la experiencia del fin de semana.
El impacto económico ha sido considerable. Un estudio realizado después de la edición inaugural de 2021 estimó que el evento generó 22,3 millones de euros de gasto adicional en Zandvoort y 44,5 millones de euros en toda la región metropolitana de Ámsterdam.
Para 2025, la semana del Gran Premio recibió aproximadamente 305.000 visitantes.
Es una cifra importante, pero quizás más importante todavía es lo que representa. El Dutch GP dejó de ser algo que ocurría en un circuito y se convirtió en algo que ocurría en un destino completo.
Ese es uno de los grandes logros de Zandvoort: conseguir que la ciudad y su entorno no fueran simplemente el lugar donde se celebraba la carrera, sino parte de la propia experiencia del Gran Premio.
Y sí, también se llega en bicicleta
Quizás no exista una imagen más neerlandesa del Dutch GP que miles de personas llegando a una carrera de Fórmula 1 en bicicleta.
La movilidad sostenible se convirtió en una de las características más reconocibles del evento. En años anteriores, alrededor del 98% de los asistentes llegó al circuito mediante transporte público, bicicleta o caminando, según datos compartidos por la organización y Fórmula 1.
Más allá de las cifras, esto también forma parte de la identidad del evento. La sostenibilidad no se presenta únicamente como un mensaje de marketing; está integrada en la experiencia. La bicicleta, el tren, las dunas y la cercanía con la playa forman parte de lo que hace que Zandvoort sea Zandvoort.
Y eso es difícil de replicar en cualquier otro circuito.
Una nueva forma de entender la experiencia F1
También existe un lado menos visible de esta transformación: la hospitality y el mundo corporativo.
En 2025, incluso el jueves comenzó a adquirir una relevancia propia, con la llegada de invitados corporativos y una actividad creciente alrededor de las experiencias de hospitality.
Es un reflejo de algo mucho más grande que está ocurriendo dentro de la Fórmula 1. El Grand Prix ya no es únicamente un producto deportivo. Es también una plataforma para marcas, networking, entretenimiento, contenido y experiencias.
Zandvoort consiguió combinar esa evolución comercial con algo que resulta mucho más difícil de construir: autenticidad.
Un fan que lleva siguiendo a Verstappen durante años, un adolescente que acaba de descubrir la F1, un grupo de amigos vestidos de naranja y un ejecutivo invitado a una experiencia de hospitality pueden estar viviendo versiones completamente diferentes del mismo evento. Pero todos forman parte de la misma atmósfera.
Eso no se puede fabricar fácilmente.
El último Gran Premio llega cuando el fenómeno está más fuerte que nunca
La decisión de terminar el Dutch GP después de 2026 se anunció a finales de 2024, cuando Fórmula 1 y los organizadores confirmaron una última extensión de un año antes de que Zandvoort abandone el calendario.
Y hay algo curioso en cómo termina esta historia: el Gran Premio no desaparece porque haya perdido relevancia.
De hecho, la edición de 2026 llega con el evento completamente consolidado y con las entradas del sábado y domingo agotadas.
Se marcha cuando su identidad cultural probablemente está más definida que nunca.
Por eso esta última edición se siente menos como un funeral y más como una celebración. Es una última oportunidad para experimentar algo que Zandvoort consiguió hacer excepcionalmente bien: convertir una carrera en un sentimiento de pertenencia.
¿Qué queda cuando se apagan los motores?
En algún momento del domingo, la música terminará. Las banderas naranjas desaparecerán de las gradas, los invitados abandonarán las zonas de hospitality y el circuito volverá a quedarse en silencio. El último monoplaza de Fórmula 1 dejará Zandvoort y, después de 2026, el calendario continuará sin una parada en Países Bajos.
Pero el legado del Dutch GP no cabe dentro de un calendario.
Porque lo que construyó fue una nueva manera de vivir la Fórmula 1. Demostró que una carrera puede ser competición y festival al mismo tiempo; que los aficionados pueden ser espectadores y, a la vez, convertirse en parte del espectáculo; y que una ciudad puede convertirse en parte de la identidad de un Grand Prix.
También demostró que la cultura deportiva de un país puede expresarse tanto a través de un piloto como a través de la música, la moda, la gastronomía y la forma en que miles de personas celebran juntas.
La Orange Army hizo exactamente eso.
Y quizá por eso la despedida de Zandvoort se siente diferente.
No estamos viendo simplemente desaparecer una carrera del calendario. Estamos viendo terminar una etapa en la que Países Bajos consiguió crear algo que la Fórmula 1 no tenía antes de 2021: un Grand Prix con una identidad cultural propia, reconocible a kilómetros de distancia.
El último soundtrack
El domingo por la noche, después de que se haya decidido el último Gran Premio de Países Bajos, Martin Garrix será uno de los encargados de poner el punto final a la celebración en la Fanzone.
Es una imagen perfecta para cerrar esta historia.
Los motores ya estarán apagados. Los puntos del campeonato estarán contados. El trofeo tendrá dueño. Pero el fin de semana todavía no habrá terminado.
Terminará con música.
Y probablemente, en algún punto de la multitud, todavía habrá miles de personas vestidas de naranja.
Porque el Dutch GP nunca fue únicamente cuestión de hacer que 20 carros completaran vueltas alrededor de Zandvoort. Fue la oportunidad de que todo un país celebrara su relación con la Fórmula 1.
Durante cinco años, Zandvoort fue ese lugar.
Ahora llega su última vuelta.





0 comentarios