“Feels like Madrid”: los pilotos descubren el verdadero MADRING y ya saben qué debería cambiar

por | Sep 12, 2026 | Blog, Internacionales

Por Tyleen Mc Donald – Innovación y Cultura

Después de meses comparándolo con Jeddah, Mónaco, Singapur o Bakú, Max Verstappen puso fin al debate con tres palabras: “Feels like Madrid”. MADRING ya tiene identidad propia. Su primera clasificación demostró que puede producir vueltas espectaculares, pero la rueda de prensa posterior también dejó una lectura mucho más importante: pilotos y coches están encontrando límites que podrían condicionar la calidad de las carreras.

MADRING ya no es un render, una simulación ni una promesa.

Después de tres sesiones de entrenamientos y una clasificación decidida por apenas 0.011 segundos entre Lando Norris y Kimi Antonelli, los pilotos finalmente pueden hablar de Madrid desde algo que hasta esta semana no existía: experiencia real.

Y la conclusión no es negativa. Tampoco perfecta.

El circuito tiene personalidad. Es rápido en algunos puntos, incómodo en otros, tiene muchísimo grip, cambios de elevación, curvas peraltadas y frenadas que obligan a girar y desacelerar simultáneamente. La clasificación fue emocionante. Los pilotos se divirtieron. Pero también hay detalles importantes que necesitan evolucionar.

Norris encontró el límite cuando realmente importaba

Lando Norris llegó a Q3 después de haber perdido toda la FP2 del viernes. Terminó saliendo de MADRING con la primera pole de la historia del circuito.

Cuando le preguntaron cómo había encontrado aquella vuelta, respondió sonriendo:

“It’s a secret!”

Pero detrás de la broma existe una lectura interesante sobre lo rápido que está evolucionando este circuito.

Norris explicó que había un par de curvas donde finalmente entendió exactamente dónde estaba el límite y consiguió mejorar alrededor de siete décimas en su última vuelta. Su descripción fue sencilla:

“It was just a perfect lap.”

La pista también evolucionó considerablemente durante la clasificación. Nuevo asfalto, temperaturas altas y cada vez más goma significaron que aquello que funcionaba en Q1 no necesariamente era la referencia definitiva en Q3.

Norris consiguió adaptarse justo a tiempo.

Pero mañana empieza otra historia.

El británico reconoce que llega al domingo con “a good amount” de incógnitas después de perder FP2. No ha podido completar prácticamente trabajo con alta carga de combustible y todavía necesita entender degradación, dónde conservar neumático y cómo gestionar la energía durante una vuelta completa.

Antonelli: gestionar para poder atacar

Kimi Antonelli terminó segundo por once milésimas.

Y se notaba que quería esa pole.

Después de dominar buena parte del fin de semana, explicó que perdió confianza en la entrada de la curva 13 tras tener un momento importante en su primera vuelta de Q3. En un circuito donde juntar una vuelta limpia ya es complicado, esa pequeña diferencia terminó siendo suficiente.

Su preocupación para mañana, sin embargo, está en otro lugar: los neumáticos.

MADRING combina curvas rápidas, lentas y chicanes, haciendo especialmente difícil encontrar un balance que funcione desde el primer sector hasta el final de la vuelta. A eso se suma una degradación que los equipos han visto crecer rápidamente cuando se exige demasiado al neumático.

Antonelli incluso bromeó sobre la estrategia inicial:

“Probably it’s going to be grandmother driving in the first 10 laps.”

La frase puede sonar divertida, pero describe uno de los dilemas que podría definir la primera carrera de MADRING: para poder atacar después, quizá primero haya que conducir por debajo del límite.

Max Verstappen identifica el gran problema: ¿dónde adelantamos?

Max Verstappen terminó tercero y salió satisfecho con su clasificación.

“I’m quite happy with how everything went.”

Red Bull consiguió mejorar progresivamente el coche desde Q1 hasta Q3 y Max sintió que pudo atacar las curvas como quería. Sin embargo, el problema aparece cuando dejamos de hablar de clasificación y pensamos en carrera.

Su análisis fue directo:

“Best-case scenario, you are faster, you can’t pass.”

Para Verstappen, MADRING no ofrece actualmente suficientes puntos claros donde construir un adelantamiento. Incluso con un coche más rápido, encontrar dónde ejecutar la maniobra será complicado.

Antonelli coincidió. Durante los entrenamientos necesitó dos vueltas detrás de un Williams intentando encontrar una forma de superarlo y señaló que seguir otro coche aumenta el deslizamiento y empeora todavía más la degradación.

Eso puede convertir estrategia, errores y diferencias de neumático en elementos mucho más importantes que la velocidad pura.

La Monumental es espectacular. Pero los F1 actuales encuentran otro límite

La curva más promocionada de MADRING también generó una de las conversaciones técnicas más interesantes de la rueda de prensa.

La Monumental se ve espectacular desde fuera.

Desde dentro del coche, la situación es diferente.

“I wanted to go flat, but then my battery dies.”

Así describió Verstappen su experiencia.

Los actuales monoplazas generan suficiente carga aerodinámica para que el desafío físico de la curva sea menor de lo que visualmente podría parecer. A eso se suma la gestión energética: hacia el final de la vuelta, los pilotos pueden quedarse sin el deployment necesario para mantener toda la potencia disponible.

Norris coincidió en que parte de La Monumental termina convirtiéndose en una zona de gestión de batería.

No significa que la curva haya fracasado. Al contrario: ambos reconocieron que tiene carácter y ofrece una sensación diferente. Pero demuestra algo particularmente interesante sobre construir circuitos para la Fórmula 1 moderna:

no basta con diseñar una curva espectacular. El circuito también tiene que dialogar con la tecnología de los coches que van a competir sobre ella.

Un pit lane que también puede cambiar la carrera

Y después está el pit lane.

Norris lo resumió con humor:

“Pit lane is like six kilometres long!”

Es, según explicó, el pit lane más largo del año y el que genera la mayor pérdida de tiempo.

Eso importa mucho más de lo que parece.

Si entrar a boxes cuesta demasiado tiempo, los equipos tienen menos incentivos para experimentar con estrategias diferentes. Y si además adelantar en pista resulta complicado, se reducen dos mecanismos fundamentales para generar una carrera dinámica.

Para Norris, este es precisamente el tipo de elemento que debería reconsiderarse de cara al futuro.

“It just has a lot of potential.”

Quizás esa sea también la mejor forma de definir MADRING después de su primera clasificación.

No es Jeddah. No es Mónaco. Es Madrid

Durante meses intentamos entender MADRING comparándolo con circuitos que ya conocemos.

Lando encuentra elementos de Singapur, Bakú y Jeddah. Kimi también lo sitúa en algún punto intermedio.

Max simplemente respondió: “Feels like Madrid.” Y tiene razón.

Después de este fin de semana ya no necesitamos buscar necesariamente otra pista para explicar esta.

MADRING tiene identidad propia.

Los pilotos destacan el grip y el carácter del trazado. Antonelli lo considera divertido. Norris cree que tiene muchísimo potencial. Verstappen elogió el evento y la rapidez con la que la organización consiguió poner el circuito y la información necesaria a disposición de los equipos.

Pero Max también fue el más contundente respecto a lo que falta: “For better racing, overtaking, I think there can be a few corners that can be changed.” Incluso señaló que algunos sectores están “a bit too bumpy already for a new track” y defendió que los pilotos deberían participar más en futuras decisiones de diseño.

Madrid también está aprendiendo a vivir con la Fórmula 1

Fuera de la pista ocurre algo parecido.

El Gran Premio ha llenado gradas y generado una enorme atención internacional, pero su llegada también ha provocado resistencia entre parte de los vecinos de las zonas próximas al circuito. Ruido, cortes de tráfico y problemas de movilidad están entre las principales quejas registradas estos días.

Y quizá eso también forme parte de esta primera edición.

Madrid no tenía una cultura contemporánea construida alrededor de un Gran Premio urbano. La está creando ahora, con todo lo que eso implica: entusiasmo, inversión, visitantes, aficionados y también una conversación necesaria sobre cómo integrar un evento de esta escala en una ciudad donde la gente continúa viviendo mientras los Fórmula 1 pasan a pocos metros.

El circuito deberá evolucionar. La organización se refinará. Los vecinos también definirán qué relación quieren tener con este evento.

Pero algo sí parece haber quedado claro después de la primera clasificación: Madrid ya tiene un circuito con personalidad. Ahora necesita convertir esa personalidad en una cultura de motorsport capaz de funcionar dentro y fuera de la pista.

La primera carrera de MADRING todavía ni siquiera ha comenzado.

Y, en muchos sentidos, tampoco lo ha hecho su verdadera historia.

 

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