De Bahréin a Sepang: por qué el regreso de Malasia cambia mucho más que el destino de la Fórmula 1

por | Sep 29, 2026 | Blog, Nacionales

Por Tyleen Mc Donald – Innovación y Cultura

Nueve años después de su última carrera, Sepang vuelve al calendario de Fórmula 1 en unas circunstancias extraordinarias. El Bahrain GP se disputará en Malasia del 2 al 4 de octubre, transformando no solo la logística del campeonato, sino también el desafío técnico al que se enfrentan los equipos.

La Fórmula 1 debía competir en Bahréin durante la primera parte de la temporada 2026. Sin embargo, la situación regional llevó a F1 a confirmar en marzo que los Grandes Premios de Bahréin y Arabia Saudí no se disputarían en sus fechas originales. Meses después llegó una solución poco habitual: conservar el Bahrain Grand Prix, pero trasladarlo más de 5.000 kilómetros hasta el Sepang International Circuit, en Malasia. 

Por eso, oficialmente no estamos ante el regreso del “Malaysian Grand Prix”. El evento del 2 al 4 de octubre se denomina Formula 1 Gulf Air Bahrain Grand Prix in Malaysia 2026. 

Y detrás de ese nombre tan particular hay una historia mucho más interesante: el regreso de uno de los circuitos que ayudó a cambiar la geografía moderna de la Fórmula 1.

Sepang: el circuito que abrió una nueva era

Cuando Sepang apareció en el calendario en 1999, la Fórmula 1 todavía estaba mucho más concentrada alrededor de sus mercados tradicionales.

Diseñado por Hermann Tilke y construido específicamente para albergar un Gran Premio, Sepang se convirtió en uno de los primeros grandes ejemplos de la nueva generación de circuitos internacionales que posteriormente aparecerían alrededor del mundo.

Durante 19 temporadas, entre 1999 y 2017, Malasia se convirtió en una parada habitual del campeonato. 

Y el circuito tenía personalidad.

Dos grandes rectas. Frenadas fuertes. Curvas rápidas y largas. Diferentes líneas de carrera. Una anchura considerable y, por encima de todo, unas condiciones tropicales capaces de transformar completamente un domingo.

Su regreso tampoco significa que Sepang haya permanecido abandonado desde que F1 se marchó. El circuito ha seguido siendo un escenario internacional de motorsport, particularmente a través de MotoGP.

Entonces, ¿por qué se fue la Fórmula 1?

La decisión de terminar el acuerdo se tomó conjuntamente entre Formula 1 y Sepang International Circuit. Detrás del final de aquella etapa existían importantes consideraciones comerciales sobre el coste de mantener el Gran Premio y su retorno económico. Incluso años después, el coste de recuperar permanentemente una carrera de F1 ha seguido siendo una cuestión relevante en Malasia.

Su desaparición en 2017, por tanto, no convirtió a Sepang en un circuito del pasado.

Simplemente dejó una pregunta abierta: ¿volveríamos a ver Fórmula 1 allí?

En 2026 finalmente tenemos la respuesta.

De Sakhir a Sepang: no es simplemente cambiar de circuito

Desde una perspectiva deportiva, sustituir Bahréin por Malasia representa un cambio considerable.

Sepang mide 5,543 kilómetros, cuenta con 15 curvas y el Gran Premio tendrá 56 vueltas para completar 310,398 kilómetros. 

Pero los números cuentan solo una parte de la historia.

Bahréin es un circuito donde las fuertes frenadas, la tracción y las largas rectas tienen un peso enorme. Sepang añade otro ingrediente: secuencias mucho más fluidas de curvas de media y alta velocidad.

Las curvas 5 y 6 son uno de sus mejores ejemplos. El coche necesita estabilidad y confianza mientras cambia rápidamente de dirección a velocidades elevadas. Después llegan zonas completamente diferentes, como la última horquilla, donde la frenada vuelve a convertirse en protagonista.

Esto obliga a encontrar compromisos.

Reducir carga puede ayudar en las rectas. Tener suficiente apoyo aerodinámico es fundamental en las zonas rápidas. Y proteger los neumáticos puede terminar siendo tan importante como cualquiera de las dos cosas.

Sepang exige un coche capaz de hacer varias cosas bien.

Y después está el calor

Aquí aparece posiblemente la diferencia más interesante.

Sepang es famoso por el calor y la humedad, pero también por algo mucho menos predecible: las tormentas tropicales.

Formula 1 describe el circuito precisamente como un lugar donde los aguaceros repentinos pueden cambiar las condiciones en cuestión de minutos. 

Cadillac, en su previa del fin de semana, señala que las temperaturas de la superficie pueden alcanzar alrededor de 60 °C.

Eso introduce una variable crítica: los neumáticos.

Valtteri Bottas lo resume claramente desde la perspectiva de Cadillac:

“We know that when it’s hot, we can struggle with tire temperatures and overheating.”

Y Sergio Pérez identifica prácticamente el mismo desafío desde otra perspectiva:

“It’s a demanding track, and the combination of heavy braking zones, high humidity, and fast sweeping corners always makes it a unique physical and technical test.”

Para Cadillac, además, no es una incógnita menor. La propia temporada ya ha mostrado que las curvas rápidas y las temperaturas elevadas pueden exponer algunas de las debilidades de su primer monoplaza. Pérez reconoció algo similar después de Barcelona, cuando esas condiciones pusieron en evidencia áreas en las que el equipo todavía necesitaba progresar. 

Sepang podría convertirse, por tanto, en otro laboratorio importante para el MAC-26.

Cadillac llega con algo que muchos no tienen: memoria de Sepang

Hay además una pequeña ventaja interesante dentro de uno de los equipos más jóvenes de la parrilla.

Sus dos pilotos conocen este lugar.

Pérez disputó seis Grandes Premios en Sepang y aquí consiguió en 2012 el primer podio de su carrera en Fórmula 1, terminando segundo con Sauber después de llegar a disputar la victoria.

Bottas, por su parte, corrió cinco veces en Malasia y su historia con Sepang comenzó incluso antes: aquí realizó su primera aparición durante un fin de semana de Fórmula 1, participando en los entrenamientos libres con Williams en 2012.

Son recuerdos de otra generación de monoplazas y neumáticos, por supuesto. Pero conocer el ritmo de una pista, sus referencias y, especialmente, las particularidades de su clima sigue aportando contexto.

Para una parte considerable de la parrilla actual, Sepang será prácticamente un circuito nuevo.

El otro desafío ocurre antes de que los coches salgan del garaje

Quizá el aspecto más extraordinario de este Gran Premio ni siquiera sea deportivo.

Formula 1 viene directamente de Azerbaiyán. Después de Malasia viajará a Singapur.

Eso convierte Baku–Sepang–Singapore en un triple-header intercontinental que no estaba planteado originalmente de esta manera.

Cadillac Team Principal Marcin Budkowski lo describe como una nueva presión tanto para el personal desplazado como para quienes permanecen trabajando desde la fábrica.

Ahí aparece una dimensión de Fórmula 1 que a veces queda escondida detrás de los resultados.

Mover un Gran Premio significa transportar coches, repuestos, equipamiento técnico, infraestructura de garaje y hospitality; reorganizar viajes y alojamiento; coordinar proveedores, medios y personal; recalcular operaciones y, después de todo eso, estar preparado para competir desde el primer minuto del viernes.

El calendario oficial sitúa la FP1 el viernes 2 de octubre y la carrera el domingo 4 a las 15:00 hora local, después de 56 vueltas. 

El cronómetro no espera a que la logística termine de adaptarse.

Un regreso nacido de circunstancias excepcionales

La razón de este movimiento tampoco puede ignorarse.

Bahréin estaba previsto originalmente para abril, pero Formula 1 decidió que la carrera no se disputaría entonces debido a la situación en Oriente Medio. La organización explicó que la decisión se tomó tras evaluar las circunstancias junto con FIA y los promotores correspondientes. 

Posteriormente, Formula 1, FIA y los gobiernos de Bahréin y Malasia alcanzaron el acuerdo que permite disputar el Gran Premio en Sepang y mantener la carrera dentro del calendario. 

Más allá de las circunstancias que lo hicieron necesario, el movimiento también demuestra algo sobre la escala actual de la categoría.

Reubicar un evento de Fórmula 1 con meses de margen implica coordinar gobiernos, federaciones, promotores, circuitos, broadcasters, patrocinadores, miles de trabajadores y once equipos con operaciones internacionales.

Es motorsport, pero también es logística global a gran escala.

La última vez que Fórmula 1 compitió aquí fue el 1 de octubre de 2017. Max Verstappen ganó aquella carrera.

Nueve años después, el deporte que regresa es diferente. Los coches son diferentes. La tecnología es diferente. La parrilla también.

Y precisamente por eso este fin de semana tiene algo que pocos Grandes Premios pueden ofrecer en 2026: una cantidad considerable de incógnitas.

¿Cuánto funcionarán los datos históricos? ¿Cómo responderá la nueva generación de monoplazas en las curvas rápidas? ¿Quién conseguirá controlar mejor las temperaturas? ¿Llegará la lluvia? ¿Y cuánto podrá marcar la diferencia la experiencia de quienes sí corrieron aquí?

Sepang nunca necesitó demasiada ayuda para producir carreras impredecibles.

Esta vez, además, la Fórmula 1 llega hasta Malasia de una forma que nadie había previsto al comenzar la temporada.

Bahréin conserva su Gran Premio. Malasia recupera la Fórmula 1. Y Sepang vuelve a tener 22 monoplazas buscando sus límites.

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